XAVI MOYA FOTO VIDEO WEB

¿Intuyes o reflexionas?

Llevo bastantes años realizando fotografías. Mi mente trabaja en "modo activo" de forma constante hasta cuando hago las cosas más triviales y cotidianas del día a día. Es algo inconsciente. Mi ojo no descansa. De repente "ve" algo que le llama la atención y de forma involuntaria la mente se pone en marcha, reflexiona, "observa" y se pregunta si ahí delante hay una foto. Voy por ejemplo andando por la calle y de repente "algo" me detiene y me hace observar algo que acabo de ver, para valorar si es o no una foto.

Años atrás esto producía cierta frustración por que quizás no tenia en ese momento una cámara en mis manos para plasmar esa imagen. Simplemente, en caso afirmativo, se perdía la foto. Con la aparición de las cámaras digitales eso cambió. Siempre llevaba conmigo una cámara compacta para esas situaciones. Eran cámaras muy básicas, a menudo lentas. Y no siempre conseguía plasmar aquello que había "visto". Recientemente con los smartphones de última generación todos llevamos encima una buena herramienta para "capturar" momentos con calidad y de forma rápida y exitosa.

Foto n.1

Pero a pesar de ésta evolución tecnológica, que si me permite capturar esos momentos, hay algo que a mi personalmente me llama mucho la atención: la forma en que yo "veo". Independientemente del dispositivo que use en ese momento para captar una instantánea. Da igual que sea un smartphone o una buena cámara profesional. Con los años he observado que "hago" siempre dos tipos de fotos. Da igual que sea por la calle, una o dos fotos hechas con el iPhone o en sesión fotográfica amplia con una cámara profesional. Unas, la mayoría de mis fotos son reflexionadas, con el bagaje y la experiencia acumulada, uso mis conocimientos para plasmar en una o varias imágenes lo que se me propone, el encargo que se me hace; o con aquella situación con la que tropiezo. La mayoría son fotos muy cerebrales. Estudiadas. Analizadas.
Pero me doy cuenta que en ocasiones hay otras de mis fotos que surgen espontáneamente. Son viscerales. Intensas, sin control. Aparecen. Las veo y las disparo. Sin más. Y muy a menudo éstas al ser observadas después de forma racional y reflexionada, me doy cuenta que son buenas. Surge un wow!. Contienen una serie de parámetros (composición, encuadre, instante, iluminación) que hacen de ella una buena foto técnicamente hablando, y que además usualmente son estéticamente bonitas. Han nacido sin pensar nada. Y eso me sorprende muchísimo. Como han surgido así, espontáneas, sin reflexión alguna, de forma casi descontrolada.

La conclusión a la que en mi modesta opinión he llegado es que éstas últimas son fruto de la intuición. Me considero, quizás por mi carácter o mi ascendente astrológico muy intuitivo. Y con el paso de los años, más. Siempre que escucho a mi intuición, en cualquier situación que se presenta en mi vida, no solo haciendo fotos, tarde o temprano mi vocecita interior me dice: ves, la intuición tenia razón!

Precisamente hace unos pocos días hablando  con una amiga. Disfrutando de una charla relajada, en una puesta de sol invernal junto al mar. Salió ese tema de conversación. Me preguntó: ¿Cómo sabes cuando "tu" vocecita, la que te habla, es la intuición o la reflexión?. Curiosamente me hizo reflexionar unas segundos antes de responder. Pienso que lo que lo diferencia es como surge, o mejor dicho a la velocidad a la que surge. Una reflexión es fruto de un razonamiento interior, con un proceso lógico y con una inversión de tiempo. Mientras que una intuición aparece de la nada, con un mensaje muy concreto. Habitualmente esa intuición acaba siendo reflexionada, pero de por si, ya existe. Y creo además que la gran diferencia entre ellas, es su origen. Las reflexiones son algo cerebral, filtrado por nuestras vivencias y experiencias. A menudo dependen de nuestro estado anímico. Forman parte de un discurso. En cambio las intuiciones brotan desde nuestro corazón. Sin filtros. Sin prejuicios. Aparecen sin más, sin previo aviso.

Foto n.2

Ayer precisamente vi un documental del canal online Gaia, "Eslabones perdidos" de Gregg Braden, donde en su segundo capítulo habla de eso mismo. De la cantidad de neuronas propias que tiene nuestro corazón.  "...es nuestra segunda mente.. (Gregg Braden)"

Pues bien, después de esta introducción quiero mostraros un ejemplo práctico. Éstas dos imágenes se dispararon durante esa charla con mi amiga junto al mar, durante la puesta de Sol. Dos fotos disparadas seguidas, la primera es la del corazón fruto de la intuición, en pleno arrebato y la segunda después de haber visto la primera desde el cerebro y desde la reflexión. Y en éste caso, como otras veces, la mejor, la wow! para mí, es la versión disparada desde el corazón. La primera. Podéis no estar de acuerdo conmigo...

Mientras charlábamos, de diferentes temas estando sentados junto al mar, la puesta de Sol nos iba regalando instantes preciosos. Mi vista se trasladaba entre ella y el horizonte. Y de repente de forma visceral, sentí una necesidad de tomar mi movil y hacer una foto del espectáculo. De "inmortalizar" el momento. Todo se congeló... la conversación, el tiempo. Todo. No vi nada en concreto. No pensé. Simplemente disparé. El primer impulso, sin control, desde el corazón fue disparar en formato vertical. No acostumbro a hacerlo, reconozco que tiendo más a hacer fotos apaisadas. Una vez hecho el disparo abrí la foto para valorarla, y acto seguido se puso en marcha mi mente, mi reflexión, ese montón de conocimientos llegaron a mi mente y dijeron. Dispara apaisado... Hice un segundo disparo, meditado, reflexionado, analizando todo: lineas, encuadre, regla de los tercios, etc. y disparé. La abrí y la valoré. Cerré el movil y me dije ahora no. Disfruta el momento, la compañía, la charla, luego miras...

Y de nuevo ocurrió, más tarde al ver las dos fotos, personalmente había una clara ganadora: la vertical. Por su dramatismo, la linea baja del horizonte y la cantidad de cielo minimizan a los personajes, los hace insignificantes ante la grandeza de la Naturaleza. Todas las líneas convergen en ellos, el horizonte, los trazos de las estelas de los aviones, el espigón. Las nubes bajas en oposición a ellos. El personaje adulto parece que va a caer, el niño está erguido y desafiante y una tercera figura aparentemente más mayor, esta sentada y rendida. El degradado azul del cielo anticipa la oscuridad de la noche. Toda la escena es un frágil y fugaz acto de equilibrio. Las figuras en cambio "habitan" en una zona de calidez. En la segunda foto nada de eso ocurre. Los personajes se han movido y ya no transmiten nada, falta cielo para narrar y hay un exceso de suelo negro. Las estelas de los aviones están cortadas. Se perdió la magia del momento completamente. Fijaros en la foto destacada inicial del principio del post que es la número uno reencuadrada en apaisado, se ha perdido por completo el dramatismo y los personajes ya no son tan insignificantes ante la Naturaleza. Un mismo instante prácticamente y dos realidades distintas...

Mi moraleja, es que seguiré escuchando siempre que pueda a mi corazón, no solo capturando instantes, siempre en todo. Me da muy buenos resultados y satisfacciones. Me gustaría recomendaros que vosotros hagáis lo mismo... pero no soy quien para dar consejos. Solo espero que vuestra intuición os diga que la escuchéis, por que a quienes se rigen por ella les funciona bastante. Solo fijaros como un mismo momento analizado desde el corazón o desde la mente, son parecidos pero no iguales. Depende de nosotros solamente que nos rijamos por uno o por otro.

Solo me queda haceros una pregunta: ¿vosotros sois mas de intuir o de reflexionar?

 

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